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Red Internacional

FICCIONES PATÓGENAS.Magnolia: ¿qué es un cuerpo sino la escena de teatralización del saber colonial?

El planeta DuenSacchi: ficciones, grabados y documentos. Su obra traduce aquello que nos pertenece y fue robado. Una perspectiva transformadora, para una experiencia que pretende no ser menos.

Sábado 13 de agosto de 2016 | Edición del día

En el microcentro porteño, sobre la calle Esmeralda se encuentra La Ene, un museo de arte que rompe con la voluntad de los museos convencionales, espacio elegido por Duen para montar el tercer capítulo de su obra itinerante, Ficciones Patógenas.

Duen es artista visual, investigador y escritor. Forma parte del Programa de Estudios Independientes del Museo de Arte Contemporáneo de Barcelona y cursó el Master en Estudios Museísticos y Teoría Critica de la Universidad Autónoma de Barcelona (2014-2015). Ha desarrollado acciones, residencias y presentaciones de su trabajo en L’occasione, Puerta, Histeria Colectiva (Bilbao, 2012), Arteleku (Donostia-San Sebastián, 2013), La Taller (Bilbao, 2013), L’Estruch (Sabadell, 2015) y Tabakalera (Donostia-San Sebastian 2015), entre otros.

Ficciones Patógenas consta de tres principios de construcción: la magnolia, la niña envenenadora y la evidencia. Estos son los señalamientos de una ruta que tiene como objeto suscitar al espectador. Ficciones habla, nos habla, de aquello que se inscribe como norma y se instala como verdad, generando una contra-disciplina que resiste de “el saber”, el saber médico, escolar, heterosexual disciplinado por la institución colonial.

La herencia hegemónica que nos prescribe y califica, se enfrenta, con una contra-disciplina que activa una nueva ficción. Si se creó un mundo donde la mujer, estigmatizada por la seducción de la serpiente, muerde la manzana y garantiza el destierro del paraíso para toda la humanidad, por los siglos de los siglos, también se puede crear un mundo que desborde magnolias o como la llamaban los pueblos originarios de este continente “La flor del corazón”, una flor para digerir el dolor y producir placer. Grabados que evocan a la mano creadora, matrices nuevas, identitarias. Hacerse cargo de la creación, defenderla con las manos y la sangre y la mirada. Documentos que citan a una niña envenenadora de genealogías, porque para Duen: “Todo documento es un episodio material y normativo de una genealogía de saberes producidos como verdad”.

Si las primeras imágenes del cuerpo y sus órganos se inscriben en dispositivos como la imprenta, entonces, la construcción de la imagen del cuerpo que concebimos hoy, es la evolución de esas inscripciones, siempre disciplinadas, obedientes a la norma que las garantiza. La construcción del cuerpo es colectiva.

La imprenta, la Nuez de Adán como inscripción determinante al sexo masculino, la norma y las instituciones, la Biblia, Eva: mujer y culpable, son y funcionan como dispositivos que, refiriendo a Michel Foucault, convierten el escenario de interacción social (Red) en un conjunto de estrategias relacionales de poder, estopor supuesto, implica la privación de conductas en base a la superposición de otras.

Ficciones Patógenas es solo un capítulo, en un trabajo de investigación que comprende la historia del arte, la clínica médica, la imprenta, los órganos humanos. Es un planeta contenido en un universo de interminables galaxias que nos incitan a la pureza de una diversidad cruda e imponente como un rayo de sol sobre los ojos.
Funciona como una constelación, agrupando cada estrella para lograr una forma original, creada por Duen, el desafió: conectarnos con la creación de nuestra verdad propia. Sumir la intimidad en lo profundo, hasta la autonomía del pensamiento y el cuerpo, por ende de los nombres, imágenes y objetos que construyen la historia de cada espectador y ser en este mundo social, político, mundo de ideas que se ejecutan en los cuerpos.

En tu obra Ficciones Patógenas te referís a las técnicas de inscripcíon en relación a la identidad de género, enfocado en la historia de la nuez de Adán. ¿Qué nos podrías contar de esta relación?

Duen: ¿Qué es un cuerpo (disciplinar) sino una colección de textos y objetos que lo nombran, lo datan, le dan un contexto de existencia, un lugar en la nomenclatura, en la producción de la vida, un archivo, una novela, una memoria de registro, un catálogo de múltiples objetos, saberes, de llamados, de genealogías inventadas, una historia clínica, un expediente escolar, un diario de niñez, una colección de figuritas de futbol, de lápices de colores? ¿Qué es un cuerpo sino la escena de teatralización del saber colonial?
La historia cuenta que Adán se atragantó con un pedazo de manzana que le dio Eva instigada por la serpiente. Ese trozo ha funcionado como inscripción de la diferencia sexual por dos milenios: La nuez o manzana de Adán tiene ese origen bíblico, esta inscripción, este fruto de escritura tiene y ha tenido múltiples efectos de realidad en la construcción de nuestros cuerpos.

¿Cuál es tu perspectiva sobre los objetos?

Duen: Si un dispositivo puede ser cualquier cosa, un dispositivo también puede ser un objeto. Me gusta pensar que la niña envenenadora hechiza los objetos, los vuelve fetiches. Y estos fetiches subvierten y dejan entrever la trama de nuestras ficciones sobre el cuerpo, el deseo, el amor y las imágenes.

Actualmente, Duen se encuentra produciendo nuevos capítulos en su búsqueda artística, próximamente podremos apreciar mucho más de su universo.

Ficciones Patógenas se encuentra hasta el 19-08 en la calle Esmeralda 320 2° Piso, de martes a viernes de 15 a 19 hs. La entrada es libre y gratuita.
El contacto con La Ene se concreta a través de la FanPage de Facebook: https://www.facebook.com/museolaene/?fref=ts.

Constelamos inscripción, dispositivo, imagen, cuerpo, magnolia, objeto. Construimos como espectadores una nueva ficción, la ficción del deseo, el amor y las imágenes que traduce a DuenSacchi.


Temas

Magnolia    Teatro    Cultura



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